Proceso de Limpieza por Ultrasonido.
La cavitación ultrasónica es el fenómeno mediante el cual se da el lavado por ultrasonido.
En un medio líquido, las señales de alta frecuencia producidas por un oscilador electrónico enviadas a un transductor colocado en la base de una batea de acero inoxidable, generan ondas de compresión y depresión a una altísima velocidad. Estos trabajan en una frecuencia comprendida entre 24 y 55 KHz.
Las ondas de compresión y depresión en el líquido originan el fenómeno conocido como "cavitación ultrasónica".
Durante la fase de depresión se crean en el seno del líquido una infinidad de burbujas de gas que se agrandan mientras dura la fase de depresión acústica (presión negativa). Esta formación de burbujas microscópicas de gas es el inicio de la cavitación.
Durante la segunda fase de compresión ultrasónica, la enorme presión ejercida sobre las burbujas recién expandidas, comprime a las mismas aumentando enormemente la temperatura del gas en ellas contenido hasta que las burbujas colapsan en si mismas implotando, con la consiguiente expulsión de una enorme cantidad de energía.
Finalmente, la energía provocada por la implosión de las burbujas de gas, 'golpean' la superficie del objeto a limpiar interactuando tanto físicamente como químicamente. Físicamente tendremos un fenómeno de "microbarrido" a una altísima frecuencia (cerca de 40.000 veces por segundo) en una máquina que funciona a 40 KHz.
Así entonces por medio de ultrasonidos, es como se logra eficazmente y sin contacto físico, la limpieza de objetos delicados y con conductos y orificios minúsculos sin alterar su superficie.